El artículo del mes: Universalismo… ¿ha dicho universalismo? ... Noviembre de 2014

Queridos Hermanos, queridas Hermanas, queridos amigos, queridos internautas.

En 2017, la Francmasonería especulativa celebrará su tercer centenario en Francia y en el mundo. ¿Qué voces se expresarán entonces en su nombre? ¿Qué podrán decir para que se escuche?

En la era de la globalización, nuestra Orden, al igual que otras grandes instituciones, se enfrenta a un doble movimiento de concentración y fragmentación cuyo desenlace es, hoy día, inseguro.

La Francmasonería afirma una vocación universal e intemporal pero no logra constituir un conjunto coherente. Utilizamos las mismas palabras, las mismas fórmulas confirmadas, pero les damos sentidos diferentes. Aún no se ha conseguido el ideal de agrupar hombres y mujeres de buena voluntad con un objetivo de perfeccionamiento moral e intelectual.

Durante mi mandato de Gran Maestro de la Grande Loge Nationale Française - GLNF, establecí numerosos contactos con los responsables de Obediencias, internacionales y francesas. Progresivamente me fueron consolidando la idea de que era posible una agrupación entre algunas corrientes masónicas, que podían crearse puentes entre organizaciones que la historia había separado y las había convertido en  "rivales".

Recuerdo un encuentro fortuito en un tren con destino a París con la Gran Maestra de la Grande Loge Féminine de France - GLFF. Debatimos libremente sobre preocupaciones comunes relativas a la gestión de nuestras Obediencias, a los problemas de la práctica de los ritos, a las cuestiones de la frecuentación de las Logias. Ambos habíamos constatado una forma de desafección y movimientos de entradas y salidas acelerados que se asemejan más a una gestión consumerista que a una vía iniciática. Nuestras interrogaciones eran muy similares, incluso cuando deploraba la imposibilidad de efectuar visitas recíprocas al mismo tiempo que declaraba tener una excelente opinión de la Grande Loge Nationale Française.

También se habían entablado vínculos con el Gran Maestro de la Grande Loge de France - GLDF. Existían importantes diferencias entre nuestras dos organizaciones: la Grande Loge de France era casi mono-rito y estructurada en torno al sistema de Supremo Consejo mientras que la Grande Loge Nationale Française acogía seis ritos; las Logias de la GLDF gozaban de una mayor independencia funcional mientras que en la GLNF estaban más sumisas a un poder jerárquico que intenté distender confiriendo más prerrogativas a los Venerables de las Logias. No obstante,  durante nuestras conversaciones nos dimos cuenta de que teníamos puntos en común sobre los elementos fundamentales  respecto a los cuales tanto uno como otro nos declaramos vinculados. Entre estos elementos, figuraban las expectativas similares de los Hermanos de nuestras Obediencias y una delimitación clara de la función del Gran Maestro.  Entonces realicé que era de nuevo factible un acercamiento que pudiera llegar hasta la "fusión", cuando este proyecto se había parado de golpe en 1964 bajo los mandatos de Ernest Van Eck y Richard Dupuy.

Con motivo de estos intercambios de opiniones se ponía de manifestó que esto era posible, a pesar de las grandes   resistencias "de los dispositivos". Mi paso al Droit Humain – DH no es extraño a este sueño de unidad. El Droit Humain es una organización internacional que utiliza el federalismo de las Logias… No existe un DH de Francia. Todas las organizaciones masónicas en Francia, con excepción del DH reivindican ser "nacionales".

La situación actual del panorama masónico, fragmentado en Francia al igual que en muchos otros países, justifica una gestión de unión que ha pasado a ser difícil y compleja a causa de las divergencias ideológicas y los problemas de relaciones humanas. ¿Qué formas podría adoptar esta unión?

La multiplicidad y la diversidad de las organizaciones masónicas en Francia y, en cierta medida, en el mundo entero nos conducen a pensar que no hay una Francmasonería, sino "Masonerías". No obstante, los mismos principios de horizontalidad y verticalidad organizan un marco dentro del cual cada Masón y Masona  son reconocidos como miembros de la Orden. Más que nunca, en los albores de un verdadero cambio de civilización, debemos encontrar el cemento fundador de la fraternidad en actos. "La paz es la unidad de la pluralidad" escribía  Emmanuel Lévinas. No se trata de hablar con una sola voz, sino que todas nuestras voces razonen en armonía sobre los valores y los fundamentos en los que se basa nuestra Construcción.

François Stifani